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miércoles, 2 de enero de 2013

Aceite de oliva

¡Hola!¡Feliz año nuevo!
Lo primero, quería pedir disculpas por haber "abandonado" este tiempo el blog.
Al principio fue por un exceso de horas de trabajo, luego empezaron las quedadas y comidas con amistades y familia...y después decidí tomarme unos días para pensar. Me he quedado sin trabajo y he estado de "duelo". Estoy más positiva que nunca, pero necesitaba meditar un poco.

Ahora, ya...me meto en harina, o mejor dicho ¡en aceite!

En noviembre fuimos "de excursión" a llevar al molino las olivas de mis suegros. Y entrecomillo lo de la excursión, porque yo iba en plan dominguera urbanita haciendo fotos.
Qué queréis que os diga, sabía cómo se hace el acite pero nunca había visto el proceso. Debe ser de las pocas cosas que en el cole no nos llevaron a ver (coca-cola, huesitos, lacasitos, patatas fritas, sacrificar animales no tienen secretos para mi).

El caso es que me parecía curioso y creo que no lo he visto en ningun otro blog, así que allá va:

Reconozco que le quita "encanto" que no sea un molino de piedra, si alguna vez dedicen llevar las olivas a molino de piedra, por supuesto, lo inmortalizaré.

Hay partes del proceso que me recuerdan a las del vino (sí, en el cole tampoco nos llevaban a las bodegas y lo he hecho de mayor, jajaja).

He editado las fotos, así parece más natural y se nota menos que es uno de los sitios con menos "glamú" en lo que he estado. No descarto colgar un collage con los colores reales.

Lo primero: vaciar las cajas o sacas de olivas/aceitunas:
vamos chicas, al tostadero!!


Después, todas las aceitunas empiezan un viaje, que ríete tú del furius baco y el shambhala!!.
La verdad es que parecen muy felices y van dando saltitos (las pobres no tienen ni idea de lo que les espera al final). Menos mal, que pasan sus últimos instantes relajadas tras el tratamiento spa.
Aquí, suben del pozo en las que las meten y se llevan el primer remojón. Además les quitan las ramitas y hojitas y emprenden (a su izquierda) el viaje del terror:
disfrutad mientras podáis, pequeñas

Aquí, limpitas esperan a sus amiguitas para empezar la escalada. Como se puede apreciar hay olivas más verdes, otras más oscuras...depende del árbol y de la maduración:
cada una de su padre y de su madre, pero bien avenidas

Esta etapa me recuerda a cuando estás subiendo en la montaña rusa y el miedo a lo que viene después te impide disfrutar el momento.
(Aunque no lo parezca en la foto, están subiendo)
las más inocentes se preguntaban ¿falta muchooo?

Y como dicen, cuanto más alta sea la subida, más dura será la caída. Pues a estas pobres les pasa lo mismo. Han subido, para nada. De nuevo les toca caer. Esta vez al depósito antes de que empiece "lo duro".
¡al agujero otra vez!

Ahora llega la parte menos bonita, el viaje prácticamente ha terminado y lleva el momento de estrujarlas, espachurrarlas, escachuflarlas y demás...
Y en esa máquina infernal acaban convertidas en una pasta de olivas.
(No confundir con el paté de olivas, "esto" no puede consumirse, se utiliza de abono)
oooohhh, pobrecitas

De esa pasta, sale un "liquidillo" de consistencia o textura un tanto extraña que esta máquina se encarga de filtrar y dividir. Por un lado quita el agua, por el otro sale lo que será el aceite y por otro una "espuma de desperdicios oliveros"
en blanco y negro mola más

 Y esta es la espumilla asquerosilla y saltarina que os digo:
de verdad, el color original da bastante asquillo

Ahora es cuando el señor propietario de las olivas contiene la respiración y empieza a hacer cálculos.
No sé muy bien para qué, ya que está todo hecho y decidido...
La verdad es que la tensión es contagiosa y todo deseamos que salga mucho aceite (así nos tocará más aceite "casero" para pasar el año).

Bien!!!
el color real de esta foto sí es precioso!!
Una lástima que olor no pueda traspasar la pantalla.
Ver el "chorrillo" de aceite hizo que el calor y el picor de garganta merecieran la pena.

Finalmente pasamos de:
preparados, listos...
a:
yupiiiiii!





Y ahora a embotellar (mejor dicho engarrafar):

la tortura de las olivas da su fruto

Aclaraciones:
Mi suegro tiene unos pocos olivos, no tiene una finca ni se dedica a esto.
De todas formas con la parte de aceite que nos dan, pasamos todo el año. Por supuesto sale mucho más caro que el aceite comprado, pero no tiene nada que ver. Una tostada con aceite casero por las mañanas es de lo mejor del mundo.

El "molino" no es el sitio más aséptico del mundo, así que las imagenes editadas ganan mucho. Vamos que nada es blanco nuclear ni parece un laboratorio ni se lleva bata....nada de eso.

Este molino pertenece a un señor y lo utiliza la cooperativa de la zona, pero pueden llevarse olivas y te las prensan y te dan el aceite de tus olivas. (Hay otros molinos en los que llevas las olivas y según los kilos te dan x litros de aceite. Pero claro de "aceite comunal" no de las tuyas).

Recomendaciones:
Si tenéis ocasión de haced una visita similar no lo dudéis.
A mi me encanta ver bodegas, molinos y este tipo de cosas. Habrá a quien le resulte un rollo, pero yo que siempre me pregunto cómo se hacen las cosas, disfruto como una enana, como en las excusiones del cole (Excepto la del matadero que me traumatizó).
También he podido ir a matacías/matanzas o como se llamen en vustra región, pero a ESO me niego. 
Otro trauma infantil fue ver como hacian morcilla y ya no me llevaron (gracias adultos)a ver matar a los cerdos. Con oírlo gritar fue suficiente.

Lo mejor, los comentarios de los demás usuarios del molino y sus recomendaciones. "lo mejor es apalearlas" "si las rastrillas salen más" "darán más aceite si ha llovido" "si hay sequía, mucho mejor", vamos que cada cual decía una cosa.

Y nada más, me despido disfrutando una buena tostada con aceite (que tambien es lo mejor del mundo a la hora de la merienda)




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